miércoles, 19 de marzo de 2014
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| Eloy Vargas |
El pívot dominicano del Baloncesto Fuenlabrada nos cuenta sus vivencias
en el “marzo loco” del baloncesto universitario y explica su nuevo rol
en el equipo con la llegada de Casimiro.
“Es algo muy grande y a la vez es algo loquísimo, todo ese ruido, no
puedes escuchar las órdenes de tu entrenador…” cuenta Eloy Vargas con
una sonrisa rememorando las dos finales de la NCAA que disputó en 2011 y
2012 con la Universidad de Kentucky. Todo un campeón del gran torneo
universitario que comienza estos días, la locura de marzo, una de las
grandes fiestas del baloncesto.
Ser protagonista de tal evento, cuando aún no eres ni profesional, al
menos en teoría, con todos los focos sobre un grupo de jóvenes
jugadores, y el mercadeo de alrededor. Una vivencia tremenda sólo al
alcance de privilegiados: “Todo el mundo en Estados Unidos quiere estar
ahí, ser parte de eso. En una de las finales que yo jugué creo que se
marcó el récord de asistencia de fanáticos (aficionados), algo así como
92000 personas. Es algo loquísimo, todo ese ruido, no puedes escuchar
las órdenes del entrenador ni las jugadas que marcan tus compañeros,
tiene que ser todo con contraseñas. En las prácticas poníamos música a
todo volumen para acostumbrarnos al ruido que nos íbamos a encontrar
después en los partidos y ser capaces de estar concentrados”, relata
Vargas, desvelando algunos de los trucos del gran John Calipari, su
entrenador en la universidad de Kentucky y también en la selección de
República Dominicana.
Participar ya es grande, pero claro, si encimas quedas campeón: “Las
experiencias fueron muy buenas, y más ganando, porque fuimos dos veces
consecutivas, pero la primera vez no tuvimos oportunidad, perdimos en la
semifinal; y en el segundo año, en 2012, logramos llegar a la final y
ser campeones. Es algo muy grande porque hay muchas sorpresas, aunque
seas favorito viene un equipo de media división y te hace un juegazo y
te puede eliminar. Por eso es la locura de marzo porque no sabes quién
va a ganar”.
Eloy reconoce que seguirá los partidos a vida o muerte de la NCAA
siempre que pueda, aunque “no apuesto ni hago el gran cuadrante para
acertar todos los resultados”, explica unos minutos antes de entrar a la
pista para un nuevo entrenamiento a las órdenes de Casimiro. “Me siento
muy bien ahora mismo. Luis me ha dado la confianza de hacer mi juego,
algunas veces se enoja conmigo porque no tiro todas las pelotas que me
pide, pero también me dice que estoy jugando buena defensa. A mí no me
importa mucho lo de tirar, yo sólo quiero seguir avanzando, que el
equipo sea mejor y ganar los juegos”, sentencia Vargas.
Prensa Fuenlabrada.

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