“No sigas por donde el camino nos conduce…busca por donde no hay camino y deja tu propia huella” - Luis Lorenzo
Ante la evolución, los nuevos enfoques y estrategias establecidas en
el baloncesto moderno, ha llegado la hora de formularnos muchas
preguntas referentes al estado y funcionamiento organizacional y técnico
del desarrollo del baloncesto en todas sus aéreas.
Son muchas las veces que marcadamente glorificamos la improvisación,
el individualismo, y en muchas ocasiones otorgamos espacio y aceptación
a aquellos que rompen las normas de respeto, disciplina y ética,
anteponiendo el músculo a la razón, la soberbia ante la inteligencia, la
desorganización ante la organización. En adición utilizamos el pasado
como punta de lanza pensando que el futuro del baloncesto depende del
pasado.
Ante una sociedad exigente como la nuestra de tanta división social,
política y deportiva es pertinente brindarle atención a un deporte de
tanto valor como lo es el baloncesto. Lo cierto es que todos estamos
esperanzados en ver cambios positivos, para afrontar el futuro
inmediato en este momento crucial, de cambios generacional que nos debe
motivar a ver el futuro como el gran reto. Esto significa que no
debemos seguir caminado por el mundo desconocido. Todo lo contrario,
debemos abrir caminos para hacer más cómodo el viaje hacia el futuro.
Una posible solución a los problemas existentes, es eso mismo,
aceptar que existen los problemas. Seguramente hay personas que poseen
un gran caudal de ideas y recomendaciones que aportan al beneficio del
desarrollo del baloncesto nacional, pero no se les brinda la
oportunidad.
Tal vez no sea necesario poseer grandes conocimientos administrativos
y técnicos, pero es una necesidad ser mas ingeniosos al seleccionar
el material humano para que vengan aportar su tiempo y compromiso con
el baloncesto. Como vemos, las múltiples posibilidades que el deporte
del baloncesto nos presenta, no son únicamente consecuencia de la
evolución del baloncesto tradicional, sino que es fruto de la
transformación de una nueva sociedad dinámica y exigente.
Tenemos
que estar conscientes de que hay un nuevo baloncesto, repleto de
conceptos e ideas revolucionarias, que nos obligas a nosotros a
cambiar nuestra formar de pensar para actuar y organizar el baloncesto
de forma distinta y así afrontar el futuro. Hay que reflexionar,
analizar y verificar: ¿Dónde estamos? ¿Hacia donde debemos dirigirnos?
¿Cómo lo vamos a lograr?
Todo cambia, es ley de vida, no podemos mantener o enmarcar el
desarrollo del baloncesto en el pasado siglo XX, con líderes pensando
en el siglo XIX, para atemperarlo al siglo XXI.
Es de extrema importancia la unificación y planificación de nuestro
baloncesto a través de una estructura sólidamente planificada, conducida
bajo una filosofía con metas, visión y propósitos específicos, que
dirijan el rumbo a seguir.
Toda institución debe velar por su desarrollo y estabilidad. Es
para nosotros muy importante entrar en mundo de la globalización y
poder atemperar nuestra organización a las exigencias modernas del
baloncesto. Debemos movernos con determinación, autoridad y
conocimiento, hacer decisiones firmes, aunque dolorosas, pensado en
los retos que el futuro nos presenta.
En una organización, la mayor fuerza de energía es la pasión de sus
líderes, su intensidad y actitud para influenciar sobre los demás
miembros. Se necesita un fuerte sentido de urgencia y mantener la
presión en la productividad.
Parte de la belleza y misterio del baloncesto descansa en la
variedad de requerimiento o exigencia que este demanda para alcanzar
lo más deseado niveles de éxito. Debe haber amor propio, un alto
grado de conocimiento, honestidad, compromiso y respeto para el
propio baloncesto guiado por personas comprometidas, amantes del
baloncesto. El tiempo es nuestro mejor aliado, sin olvidar que
“Nosotros Somos El Baloncesto.”

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